Diálogos de movilidad, retos y desafíos

Ricardo Serrano, Director de la Agencia de Movilidad del Estado de Aguascalientes

Ricardo Serrano, Director de la Agencia de Movilidad del Estado de Aguascalientes

Es Maestro en Evaluación y Administración de Proyectos y cuenta con estudios de posgrado en Desarrollo Social y en Derechos Humanos, Estado de Derecho y Democracia en Iberoamérica.

A lo largo de su trayectoria ha combinado el servicio público con la academia, consolidando un perfil especializado en planeación estratégica, movilidad urbana y desarrollo institucional.

Actualmente se desempeña como Director General de la Agencia de Movilidad del Estado de Aguascalientes y ha ocupado cargos clave como Presidente de la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad y Rector de la Universidad Tecnológica de Aguascalientes.

En esta primera edición, quiero empezar felicitando a quien, desde la iniciativa del emprendimiento, hoy arranca esta aventura de poner en un mismo sitio, letras, pensamientos y opiniones, con motivo de poder expresar las cosas del mundo. Enhorabuena y que venga lo mejor para este proyecto estimado Sergio Alan Roldán, gracias por invitarme a desempolvar la pluma y la idea.

Arranco este diálogo sobre la movilidad y el transporte. Tema nunca simple y menos sencillo para iniciar una charla y una conferencia, dado que las opiniones siempre parten de la percepción de lo que a cada uno le ha tocado experimentar. Y en ese afán de poder dialogar, es necesario partir de algunas consideraciones fundamentales.

Hoy la movilidad es un derecho humano inserto en la Constitución Mexicana. Este logro, reciente apenas de la última década, previene sobre la necesidad de permitirle a las personas el poderse desplazar de manera eficiente, asequible, sustentable, para poder lograr objetivos particulares. La Constitución lo define como sigue:

Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad” (Artículo 4 constitucional).

Y esto que fácil se escribe y que viene de una lógica constructiva y de un sentido común práctico, es en realidad una tarea de alta complejidad que involucra un mecanismo sistémico de los aparatos gubernamentales, pero también de la participación de la sociedad, la academia, las organizaciones sociales entre muchos actores protagónicos.

Además, estos deben combinarse como analógicamente lo hace quien escribe música: con una serie de sonidos y silencios armonizados en el tiempo. Si una de las partes no hace su trabajo, o si no sucede de manera asertiva, difícilmente sucederá lo esperado. Sin embargo, es necesario recordar siempre, que la nube social (me refiero a la memoria colectiva), es a veces un tanto cruel con su capacidad de recordar los avances y lo que en el corto plazo pasado era exigido, hoy pueda parecer que no es suficiente.

Hoy la movilidad es un derecho y es el deber de nosotros trabajar para cumplirlo.

La movilidad no solo se refiere al transporte público. Muchos piensan que el tema de un ente gestor de gobierno dedicado a la movilidad, única y exclusivamente se remite al transporte público.

En efecto, se enfoca en este, porque es masivo y sensible ante sus usuarios, pero para lograrlo, es menester avocarse también a otros elementos: el correcto diseño y planeación de la vía pública, los proyectos de infraestructura para todos quienes usan la vía pública, la coexistencia con otras modalidades además de los sistemas masivos de transporte, entre otros temas, lo que en su conjunto tal como ya se comentó antes, permitirá que se dé una armónica coexistencia.

La movilidad es un derecho que precede a otros como el derecho de acceso a la salud, a la educación, a la cultura y al esparcimiento, al trabajo. Por ello la movilidad debe ser el primer paso para el desarrollo de las personas.

Finalmente, los retos siempre son grandes y muchas veces pierden objetividad cuando están ligados a la percepción.

Este aspecto, nos obliga a considerar que en términos de movilidad, los datos y la estadística nos ayudan a tomar mejores decisiones, por lo que los sistemas deben establecer mecanismos para tomar en cuenta la información y procesarla de manera ágil para poder mejorar lo que la sociedad reclama.

La movilidad urbana hoy también avanza cuando hay voluntad: de quienes gobiernan, de quienes operan y de los usuarios de la vía pública, no puede haber un cambio unilateral en un sistema multiactor, aquí radica el secreto de los modelos de diseño de la movilidad urbana, y particularmente del transporte público.

Actualmente, Aguascalientes cuenta con una estructura funcional y estructural de movilidad que le permite incidir en avances patentes.

Esto aunado a un modelo operativo mixto en el que el gobierno puede participar para complementar el servicio que se otorga por parte de prestadores del mismo o concesionarios, que permitirá que la prestación del transporte público sea mejor en donde más se necesita, con asertividad y con eficacia.

Cuando se ordena el transporte público, se ordenan a su alrededor otros elementos como la infraestructura y la cultura vial que depende siempre de la voluntad de los ciudadanos para favorecer modelos que benefician a todos los usuarios de la calle.

Sigamos en el diálogo.

Sumado a un modelo de operación único, prepago electrónico, monitoreo en tiempo real, infraestructura no vial (terminales con patios de encierro, andenes, oficinas administrativas, dormitorios, regaderas, comedores para los conductores, entre otros elementos importantes, viene un modelo de gestión gubernamental operativo (justo cuando esto escribo, está naciendo la ley que crea la Agencia de Movilidad del Estado de Aguascalientes), con recursos técnicos, operativos, jurídicos y financieros para gestionar sistemas integrados de transporte, diseño de la vía pública, tecnología para la operación, entre otros.

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