ESPECIAL DE LAS MADRES CON ANGÉLICA ORTEGA

Entrevista con la Presidenta de AMELAC

5/1/2026

Abogada por la UNAM y experta internacional en seguridad, comercio exterior y gestión de riesgos. Con más de dos décadas de trayectoria, es CEO para Norteamérica de Business Security and Global Trade y ha asesorado a empresas globales como Nissan, Volkswagen y Bimbo.

Reconocida conferencista, autora y promotora del liderazgo femenino, es fundadora de la Asociación de Mujeres Empresarias Líderes de América y el Caribe. Su perfil la posiciona como una voz clave en seguridad y desarrollo empresarial a nivel internacional.

Ser mamá no es un cargo, es una transformación: dejas de ser el centro de tu mundo para ser el refugio de alguien más. Es amar con una intensidad que asusta, con el corazón fuera del cuerpo. Es un acto constante de amor invisible y reconstrucción personal. No te quita quién eres, te obliga a descubrirlo.

¿Qué significa para ti ser mamá más allá de cualquier cargo?
¿En qué momentos dejas de ser presidenta y eres mamá?

No es un interruptor, hay momentos donde todo lo demás se vuelve irrelevante. Cuando escucho “mamá” o mi hija necesita un abrazo, los cargos desaparecen. No hay títulos ni agenda más importante que eso. Ser presidenta es lo que hago, ser mamá es quien soy.

¿Qué sacrificios invisibles implica liderar siendo madre?

Son sacrificios silenciosos que no se ven: perderte momentos pequeños que son gigantes. Vivir con la sensación de no estar al 100% en ningún lado y cargar con culpa. Ser fuerte en público y quebrarte en privado. Pero también entender que tus hijos no necesitan perfección, sino una mamá real.

¿Qué significa sostenerlo todo?

No es heroico, es una realidad sin opción: si tú no puedes, nadie lo hará. Es levantarte cada día sin margen para rendirte, aun con miedo y cansancio. Es multiplicarte en todo y descubrir una fuerza que no sabías que tenías. Sostenerlo todo es no soltar, incluso cuando duele.

¿Qué debe cambiar para no renunciar a sueños?

Debe cambiar la idea de que ser mamá implica desaparecer; es el entorno el que presiona.

¿Has tomado decisiones primero como mamá?

Sí, muchas decisiones cambiaron al verlas desde ese lugar. Pensé en qué historia quiero contarles a mis hijos con mi vida. Eso me llevó a ajustar ritmos y decir no a oportunidades. No es falta de ambición, es claridad. Decidir como mamá también ha construido a la líder que soy.

Me enseñaron a escuchar más allá de las palabras y a tener paciencia real. A entender que cada persona tiene su ritmo. Aprendí a soltar el control y confiar. También a liderar con amor, firmeza y respeto.

¿Qué has aprendido de tus hijos para liderar?

Se necesitan trabajos más humanos y corresponsabilidad real en la crianza. También cambiar la narrativa interna: elegirte no es egoísmo. Maternar no debe frenar tus sueños, sino impulsarlos.

¿Qué le dirías a las madres que sienten que no pueden con todo?

No nacimos para poder con todo, esa idea nos ha robado la paz. Sentir que no puedes no es fallar, es cargar demasiado. No necesitas ser perfecta, sino real y presente. Exígete menos, abraza más: lo estás haciendo mejor de lo que crees.

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