ESPECIAL DE LAS MADRES CON BÁRBARA VELDERRAIN
Entrevista con la Directora general de CANADEVI


Bárbara Velderrain Osuna es licenciada en Administración con especialidad en Mercadotecnia y cuenta con más de 20 años de experiencia en el desarrollo urbano y el sector vivienda en Aguascalientes. Actualmente es Directora General de CANADEVI en el estado, donde representa a desarrolladores ante los tres órdenes de gobierno, y dirige su propia empresa de gestoría de proyectos habitacionales.
Con una trayectoria construida en un entorno tradicionalmente masculino, ha destacado por su liderazgo, capacidad de gestión y compromiso con la equidad. Su visión impulsa ciudades más justas, accesibles y con enfoque social.
Ser mamá ha sido mi mejor proyecto de vida. Es un trabajo silencioso que solo entiendes cuando ves el resultado: hijos independientes, responsables y amorosos. No se trata de controlar cada paso, sino de darles raíces fuertes. Mi obra más importante son dos personas que aprendieron a habitar su propia vida.
¿Qué significa para ti ser mamá más allá de cualquier cargo o título?
¿En qué momentos dejas de ser directora y eres mamá?
Nunca dejas de ser mamá, pero sí decides cuándo dejar de ser directora. En la oficina dirijo proyectos; en casa dejo que la vida me dirija. Ser directora es un rol; ser mamá es una identidad. Los roles se cuelgan, pero la identidad siempre te acompaña.
¿Qué sacrificios invisibles implica liderar siendo madre?
La culpa en ambas direcciones es constante. La energía se vuelve moneda de cambio y muchas veces te sacrificas como persona. No siempre estás al 100% en todo. Pero con el tiempo lo logras y tus hijos crecen, se vuelven más independientes.
¿Qué significa sostenerlo todo?
En mi caso, sostengo acompañada. Construyo estructura emocional y de presencia, pero con un compañero que comparte lo económico y emocional. Mi cabeza sigue siendo el sistema operativo del hogar. Cada uno sostiene desde su trinchera un proyecto común.
¿Qué tendría que cambiar para no renunciar a otros sueños?
La maternidad sigue siendo castigada en lo económico y laboral. Se necesita más equilibrio y flexibilidad real. También cambiar la cultura: dejar de romantizar que la mamá puede con todo. La meta sería no tener que dejar nada porque hay acompañamiento.
¿Has tomado decisiones primero como mamá?
Sí, muchas veces. Primero llora la mamá y después responde la líder. No hay decisiones correctas, solo decisiones que se asumen con culpa, miedo y certeza. A veces toca dejar volar y seguir dirigiendo la obra al día siguiente.
Mis hijos son mis principales maestros. Me enseñaron a soltar, confiar y escuchar. Liderar no es tener todas las respuestas, es hacer las preguntas correctas y saber cuándo guardar silencio. También entendí que poner límites es amar.
¿Qué has aprendido de tus hijos para liderar?
No puedes con todo porque no naciste para cargar sola. Suelta la culpa y la idea de perfección. No necesitas ser superhéroe, necesitas ser una mujer que se ama y respeta.
¿Qué le dirías a las madres que sienten que no pueden con todo?
Yo tampoco puedo con todo y aquí sigo, dirigiendo y amando, pero ahora sin castigarme.


