Las madres también son economía


En torno a este 10 de mayo, vale la pena ir más allá del ramo de flores para hacernos una pregunta con implicaciones directas para los negocios de Aguascalientes: ¿cuánto vale, económicamente, el trabajo de las madres mexicanas?
La respuesta más contundente la da la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México 2024: el valor económico de las labores domésticas y de cuidados que realizó la población ese año fue de 8 billones de pesos, equivalente al 23.9% del PIB nacional. Las mujeres aportaron el 72.6% de ese total —2.7 veces más que los hombres— generando un valor equivalente a 82,339 pesos anuales por persona, sin recibir un solo peso a cambio.
Dicho de otro modo: la economía mexicana depende de un subsidio invisible que pagan, mayoritariamente, las madres.
El trabajo invisible que mueve la economía
38 millones de madres, dentro y fuera del mercado laboral
La ENOE 2023 registra 38.5 millones de madres de 15 años y más en el país. De ellas, 17.3 millones estaban ocupadas, con una tasa de participación económica de 46.1% que sube hasta 60% en el grupo de 40 a 49 años. Tres de cada diez eran además jefas de hogar.
Entre quienes querían trabajar pero no podían, 54.1% señaló como causa principal no tener quién cuidara a sus hijos. Un cuello de botella estructural que le cuesta talento a las empresas hidrocálidas todos los días.
Las más vulnerables, las más activas
La ENADID 2023, publicada este año, añade un dato que rompe prejuicios: las madres con alguna condición de discapacidad participan económicamente al 60.8%, por encima del 59.2% de las madres sin ninguna condición. Y el 32.8% de las madres con discapacidad trabaja por cuenta propia, lo que puede reflejar emprendimiento, pero también precariedad e informalidad.
El reto para el empresariado de Aguascalientes
Los reportes del INEGI cuentan la misma historia desde ángulos distintos: hay una fuerza de trabajo femenina activa, productiva y estratégica que opera en condiciones desfavorables. Las empresas que apuesten por esquemas flexibles, servicios de cuidado y políticas reales de inclusión también fortalecen su competitividad.


